Monday, August 25, 2008

INCAUTC

Ecuador acaba de probar una nueva dosis de autoritarismo, que ni de lejos será la última. A escasos días de que la nueva constitución sea proclamada y comience la campaña para lograr su aprobación, se ha asestado un golpe casi mortal a varios medios de comunicación mediante una acción absolutamente ilegal, logrando claramente que la campaña por el “no” pierda voces. Si a esto se suma que el gobierno ya cuenta con un periódico, emisoras de radio y un canal de televisión, el clima es por lo menos espeluznante.


Tales acciones nos hacen concluir precipitadamente que es lo propio de un gobierno de izquierdas, sobre todo si se tiene en cuenta que estas son conductas copiadas y mejoradas a las de Chávez en Venezuela. Puede ser, pero en un ejercicio exagerado comparémoslo con el régimen de China, país al que el presidente Correa aseguró en campaña que seguiría como ejemplo de superación.


A menos de un mes del comienzo de las olimpiadas, China vive una verdadera fiesta donde la mayor parte de los ciudadanos se siente orgullosos de mostrar su país al mundo. No han sido pocas las críticas y voces llamando al boicot de este esfuerzo, pero el espíritu general es el mismo: lograr que a través del mayor evento deportivo se muestre al mundo de lo que China es capaz. Las muestras no son pocas: estadios que desafían la gravedad, modernos complejos deportivos y otros tantos desarrollos arquitectónicos, entre los que destacan el edificio CCTV, una verdadera joya de la arquitectura y ejemplo de cuanto le importa a China tener una prensa profesional.


Ciertamente, CCTV es la única cadena de televisión pública de China, pero ni por asomo es la única fuente de información para los ciudadanos. Las compañías que ofrecen televisión satelital (con precios totalmente asequibles al ciudadano promedio) no sólo ofrecen la mayoría de las cadenas noticiosas de occidente sino inclusive de Taiwán.


¿Puede ser entonces que el gobierno comunista chino tenga más apertura a los medios de información que el socialista de Correa? Mucho me temo que la respuesta, más allá de ser positiva, se queda corta en la comparación. Téngase en cuenta además que tras las recientes elecciones en Taiwán se han inaugurado ya vuelos directos entre Taiwán y China, lo que era impensable tan solo hace un año y las mejoras diplomáticas y comerciales no han hecho más que comenzar. Compárese este acercamiento entre viejos enemigos al empecinamiento de Correa en romper relaciones con el gobierno de Uribe, quien en los últimos días no cesa en subir su popularidad mundial al ser el único responsable de la liberación de Ingrid Betancourt de manos de la guerrilla de las FARC.


Entonces que el gobierno ecuatoriano no haga responsable de sus autoritarismos a sus ideologías, ni a la mal denominada “lucha” contra el neo-liberalismo en pos del socialismo del siglo 21. El problema de su atropello a la libertad de expresión y la propiedad privada sólo radica en el ánimo dictatorial y de convertir al Ecuador en su cortijo. En la próxima consulta popular estará la posibilidad de que los ecuatorianos se lo permitan... o no.

Monday, April 7, 2008

Rompiendo con los 25

En momentos en que el Gobierno Nacional y la Asamblea invitan a mirar el futuro y (re)construir la Patria para todos con esa Constitución que promete traer poco menos que la parusía al Ecuador, quiero pecar de retrógrado y pedirle que por unos minutos observemos el pasado, concretamente un cuarto de siglo hacia atrás. En este contexto pensemos en dos países muy distintos, no solo en extensión física y población sino en su riqueza: uno contaba entonces con abundantes recursos naturales y gozaba de una nueva y prometedora riqueza, el petróleo; el otro con una pobreza extrema que afectaba una gran parte de su población nacional y con un 60% de su superficie con zonas que hasta la fecha son incultivables. Muchas cosas los diferenciaban pero se parecían en que ambos terminaban de salir de un régimen autoritario, la del último mucho más doloroso y costoso para su economía nacional. El primer país es Ecuador y el otro, China.

¿Cómo es que hoy China puede jactarse de que su PIB ha crecido más de 12 veces, mientras que Ecuador ha logrado pasar de 10 billones de dólares a un poco más que el doble en el mismo periodo? Muchos especulan conque el “milagro chino” es fruto de una mano de obra barata; si las cosas fueran tan simples, los países sudamericanos podrían presumir de un crecimiento similar. Hace algo más de 25 años China era un país con demasiada gente y muy pocos recursos explotados. Hoy, China adicionalmente se enorgullece de ser el país que más ha reducido la pobreza de su población.

Mencionaba que ambos países salían de un proceso político complejo y en China se vivió un profundo análisis de lo que se necesitaba para salir adelante. Para elevar el exiguo comercio exterior (situado en unos 20 billones de dólares en 1980) se decidió dar paso a la inversión extranjera. Mucha de la transformación de la economía china se debe a la participación de empresas extranjeras como inversionistas, socios comerciales o consejeros y principalmente a la ley de joint venture (empresa común) creada para establecer una cooperación entre las empresas nacionales y la inversión extranjera. China cuenta actualmente con más de 220 billones de dólares en inversiones externas directas y tiene firmados más de 45.000 contratos de inversión.

Y el ciudadano ecuatoriano tiene todo el derecho de aspirar a que su gobierno esté en un rumbo similar, tomando en cuenta que también se denomina socialista y que ha dado mediante Consulta Popular la oportunidad dorada de “refundar” la patria con una Constitución que da carta blanca a empezar desde cero y que cuenta con la participación de jóvenes que también decían estar cansados de 25 años de lo mismo y pedían un espacio para demostrar su poder de cambio. Ahora, si juzgamos por la obsesión de la Asamblea en evacuar “mandatos constitucionales” que solo espantan a la poca inversión nacional y extranjera, así como por la obsesión del grupo “de los 25” en ignorar la tradición cristiana del Ecuador, legalizar los matrimonios homosexuales o la matanza de criaturas en el vientre materno, comprendemos que no todos tienen las mismas prioridades. La gran oportunidad de cambio fue dada por el pueblo ecuatoriano pero este podrá quitarle su respaldo si el producto final de la Asamblea no responde a las necesidades que sigue teniendo. Después de todo, como lo demostraron los chinos, la situación de Ecuador no tiene por qué seguir siendo, como hace 25 años.

Thursday, January 17, 2008

Los amigos de los chinos

Este año 2008 marca una fecha importante en China. Se cumplen treinta años desde que se inició el cambio a una economía de mercado, logrando cuadriplicar su producto interno bruto, entre otros tantos logros encomiables. Son estos “milagros” los que movieron a que el Presidente Correa, en su visita a China en noviembre del año pasado, nos tratara de convencer que el desarrollo de China es fruto del denominado socialismo del siglo XXI digno de copiarse ya que “los procesos que actualmente vive América Latina coinciden con el que lleva adelante China” además de, en un claro intento de revancha contra el imperio capitalista que lidera Estados Unidos, ofrecer la Base militar de Manta como “puerta de entrada” de China hacia Latinoamérica. Me permito comentar brevemente ambas afirmaciones.

Respecto a lo primera, decíamos que China no olvida que su desarrollo social y económico se debe a que en el año 1978 el primer Ministro Deng Xiao Ping logró que fueran aprobadas por el pleno del Comité Central del XI Congreso del Partido Comunista Chino sus denominadas “cuatro modernizaciones” reforma económica con una serie de profundos cambios inspirados por su famosa frase “enriquecerse es glorioso”. Dichas modernizaciones comenzaron el camino de la protección de las inversiones extranjeras bajo el tutelaje de nuevas leyes que ya desde entonces volvían atractiva la inversión, reformando profundamente el sistema económico socialista, implementando medidas capitalistas de mercado y reformando el pesado aparato burocrático al tiempo de crear estabilidad política. Estas reformas no paran y el año pasado, entre decenas de leyes de este tipo, fueron aprobadas la ley que protege la propiedad privada así como la que combate los monopolios, incluidos los estatales.

Respecto a la segunda, no pretendo ni por asomo comentar la conveniencia o no de ofrecer a los empresarios de China una base militar construida por el gobierno norteamericano para la lucha contra la droga, básicamente porque a los empresarios de China tampoco les debe interesar mucho esta “puerta de entrada” a un mercado donde hace rato que han entrado y con fuerza. Que el actual gobierno ecuatoriano tome con escozor la palabra Tratado de Libre Comercio no determina en lo más mínimo al resto del mundo, empezando por la misma Latinoamérica y terminando en China. La puerta de entrada entonces, en el supuesto de buena, llegó tarde. En diciembre de 2007 Chile celebró un año de puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio con la República Popular China, que les ha significado ya, la nada despreciable cifra de US$10 mil millones en comercio bilateral directo, colocándolos como el tercer socio comercial de China con América Latina, por detrás de Brasil y de México lo que provoca que ahora la perspectiva apunte a potenciar relaciones bilaterales no sólo por la vía de los commodities y bienes de consumo, sino también a través de la tecnología, innovación y creatividad.

La historia nos debe enseñar a aprender del pasado y en China los empresarios tienen muy presente que fue el mismo Deng quien en 1984 dijo al presidente republicano Ronald Reagan: “Queremos que los estadounidenses sean amigos de los chinos, pero para ser amigos se necesita mucho tiempo para conocerse mutuamente”.