Thursday, January 17, 2008

Los amigos de los chinos

Este año 2008 marca una fecha importante en China. Se cumplen treinta años desde que se inició el cambio a una economía de mercado, logrando cuadriplicar su producto interno bruto, entre otros tantos logros encomiables. Son estos “milagros” los que movieron a que el Presidente Correa, en su visita a China en noviembre del año pasado, nos tratara de convencer que el desarrollo de China es fruto del denominado socialismo del siglo XXI digno de copiarse ya que “los procesos que actualmente vive América Latina coinciden con el que lleva adelante China” además de, en un claro intento de revancha contra el imperio capitalista que lidera Estados Unidos, ofrecer la Base militar de Manta como “puerta de entrada” de China hacia Latinoamérica. Me permito comentar brevemente ambas afirmaciones.

Respecto a lo primera, decíamos que China no olvida que su desarrollo social y económico se debe a que en el año 1978 el primer Ministro Deng Xiao Ping logró que fueran aprobadas por el pleno del Comité Central del XI Congreso del Partido Comunista Chino sus denominadas “cuatro modernizaciones” reforma económica con una serie de profundos cambios inspirados por su famosa frase “enriquecerse es glorioso”. Dichas modernizaciones comenzaron el camino de la protección de las inversiones extranjeras bajo el tutelaje de nuevas leyes que ya desde entonces volvían atractiva la inversión, reformando profundamente el sistema económico socialista, implementando medidas capitalistas de mercado y reformando el pesado aparato burocrático al tiempo de crear estabilidad política. Estas reformas no paran y el año pasado, entre decenas de leyes de este tipo, fueron aprobadas la ley que protege la propiedad privada así como la que combate los monopolios, incluidos los estatales.

Respecto a la segunda, no pretendo ni por asomo comentar la conveniencia o no de ofrecer a los empresarios de China una base militar construida por el gobierno norteamericano para la lucha contra la droga, básicamente porque a los empresarios de China tampoco les debe interesar mucho esta “puerta de entrada” a un mercado donde hace rato que han entrado y con fuerza. Que el actual gobierno ecuatoriano tome con escozor la palabra Tratado de Libre Comercio no determina en lo más mínimo al resto del mundo, empezando por la misma Latinoamérica y terminando en China. La puerta de entrada entonces, en el supuesto de buena, llegó tarde. En diciembre de 2007 Chile celebró un año de puesta en marcha del Tratado de Libre Comercio con la República Popular China, que les ha significado ya, la nada despreciable cifra de US$10 mil millones en comercio bilateral directo, colocándolos como el tercer socio comercial de China con América Latina, por detrás de Brasil y de México lo que provoca que ahora la perspectiva apunte a potenciar relaciones bilaterales no sólo por la vía de los commodities y bienes de consumo, sino también a través de la tecnología, innovación y creatividad.

La historia nos debe enseñar a aprender del pasado y en China los empresarios tienen muy presente que fue el mismo Deng quien en 1984 dijo al presidente republicano Ronald Reagan: “Queremos que los estadounidenses sean amigos de los chinos, pero para ser amigos se necesita mucho tiempo para conocerse mutuamente”.